Ninguna de las cuatro compañías que presentaron su trabajo en la jornada del Clúster de la Edificación, Asprima and the Universidad Politécnica de Madrid vende vivienda. Todas atacan procesos internos: partidas de gasto, decisiones de compra o riesgos técnicos que el sector sigue resolviendo con hojas de cálculo y visitas periódicas. Es un buen retrato de dónde está hoy el margen de mejora del inmobiliario español.
El caso de Zenova es el que más directamente toca la cuenta de resultados de cualquiera que explote un edificio. Su terreno son los suministros: contratos, altas, potencias contratadas y facturas, que hasta ahora se gestionaban de forma manual y sin una visión unificada de costes y consumo. Marta Pallarés, directora de estrategia de la compañía, describe un ámbito «profundamente analógico, fragmentado y poco transparente». Empezaron digitalizando la contratación y seis años después cubren toda la cadena, hasta la monitorización del consumo y el análisis de eficiencia, integrándose con los ERP de cada cliente. La palanca no es tecnológica sino financiera: optimizar potencias y auditar precios de forma periódica reduce una partida fija en un contexto de márgenes ajustados, exigencias ESG y precios energéticos volátiles.
Framearq se sitúa en la preventa. Su fundador, Daniel Barba, defiende que la realidad virtual sustituye la interpretación de un plano por el recorrido real del espacio, con libertad de movimiento, generación de imagen en tiempo real y posibilidad de alternar acabados al instante. El beneficio evidente es comercial: acelera la decisión de compra. El menos evidente es industrial, y quizá pese más — según Barba, buena parte de los cambios que aparecen luego en obra nacen de que el cliente no había entendido el resultado final.
La tercera, Jubenial, opera en un frente distinto: la liquidez del propietario mayor de 65 años. Rodolfo Nevado, cofundador, resume el desajuste en una frase: patrimonio hay, liquidez no. Su planteamiento busca desbloquear dinero sin que el propietario salga de su casa, y choca con una barrera que él mismo reconoce cultural, la costumbre de legar la vivienda a los hijos. El contexto empuja: España pasará de 10 a 15 millones de jubilados at 2040.
Cierra la lista Feelbat, firma francesa de sensores que siguen en tiempo real la evolución de grietas, inclinaciones y desplazamientos. Su ingeniero Warren Farjon distingue entre inspeccionar y monitorizar con una imagen difícil de mejorar: la inspección hace una foto y la monitorización continua crea una película. Lo relevante de una fisura, sostiene, no es que exista, sino a qué velocidad crece.
Ninguna de las cuatro nació pensando en el Flexible Accommodation, pero dos de ellas describen problemas que un operador reconoce al instante. Quien explota un edificio entero con estancias cortas paga la luz de todas las unidades y firma el contrato de suministro, no el inquilino: ahí la partida energética es margen directo. Y quien reconvierte terciario obsoleto trabaja sobre estructuras antiguas en las que un movimiento estructural detectado tarde se come el calendario de apertura. La digitalización del sector suele contarse desde la venta al cliente final. Su parte menos vistosa —la que ocurre entre el contador y el forjado— es la que decide si un activo gana dinero.