El mercado living español movilizó 4.593 millones de euros en el primer semestre de 2026, según el informe Snapshot de Living from Colliers. La cifra confirma al sector como principal destino de la inversión inmobiliaria del país, impulsado por el cierre de grandes carteras residenciales y por el apetito del capital institucional.
El reparto interno de ese dinero es la parte que conviene mirar despacio. El multifamily se llevó 3.560 millonesthe 78% del total. Las residencias de estudiantes captaron 608 millones. Y el Flexible Accommodation, 425 millones. Es decir, el segmento del que más se habla en el sector es el que menos capital absorbe de los tres: algo más del nueve por ciento de la inversión en living.
Conviene no leer ese dato como una mala noticia, sino como lo que es. El multifamily mueve carteras de cientos de viviendas en una sola firma; el Flexible Accommodation se construye edificio a edificio, muchos de ellos de mil metros cuadrados, con reconversiones que exigen licencia, obra y un operador detrás. El volumen invertido mide el tamaño de los tickets, no el interés del capital ni la salud del negocio.
Donde España sí destaca sin matices es en la comparación europea. La inversión living en el país alcanza un volumen equivalente al 323% de su media de los últimos cinco años, mientras los mercados europeos se quedan en el 85%. Frente a la media de la última década la distancia se mantiene: 275% en España contra el 80% de Europa, Oriente Medio y Asia. Los fondos protagonizaron el semestre con el 74% de toda la inversión en living.
El contraste con el mercado residencial ordinario completa el cuadro. Se contabilizaron 163.322 transacciones de vivienda en el semestre, un 12,5% por debajo de la media trimestral del ejercicio anterior, mientras los precios seguían subiendo: el ticket medio se situó en 221.746 euros, un 5,3% más, y el de obra nueva alcanzó los 307.782 eurosa 43,8% por encima de la segunda mano. La producción crece —36.519 viviendas visadas y 38.188 iniciadas en el primer trimestre— pero sigue por debajo de lo que pide la demanda.
Ahí está la tensión que explica el resto. Se compran menos casas, cuestan más caras y no se construyen suficientes, de modo que cada vez más gente necesita alojarse sin comprar y sin firmar un contrato de años. Esa es exactamente la demanda que atiende el Flexible Accommodation, y la razón por la que sus 425 millones son una foto de hoy y no un techo. La pregunta para el sector no es cuánto capital ha entrado este semestre, sino cuántos edificios habrá disponibles para absorber el que quiere entrar el próximo.