Colliers tiene identificados 22 proyectos activos from Branded Residences en la Costa del Sol, en distintas fases de desarrollo, que suman 1.308 unidades entre villas y apartamentos con un valor de mercado estimado en el entorno de los 4.000 millones de euros. La consultora sitúa al litoral malagueño como líder indiscutible del segmento en España: concentra el 90% de los nuevos proyectos.
El mapa tiene un centro y una periferia en expansión. Marbella y el llamado Triángulo de Oro que forma junto a Estepona y Benahavís siguen concentrando el grueso de la inversión, pero el crecimiento avanza hacia el extremo occidental: Finca Cortesín, Sotogrande y La Alcaidesa. Ana Gavilanes, directora asociada de Residential Sales Advisory en Colliers y responsable de su oficina en Marbella, habla de «una evolución del mapa del lujo» hacia enclaves que aportan «una propuesta más vinculada a la privacidad, la naturaleza y la autenticidad del destino».
El catálogo de firmas explica el tamaño de las cifras. Del lado hotelero han desembarcado Fairmont Residences con el complejo La Hacienda, Four Seasons en Marbella, St. Regis The Residences y Waldorf Astoria de la mano de Higuerón Resorts. Pero la moda ha tomado posiciones con la misma decisión: Armani Residences, Design Hills Marbella con D&G, Marea interiors by Missoni y Ocho de Oro, de Versace. Incluso el motor ha entrado en la lista con Lamborghini y Bentley Home.
El proyecto de mayor escala es el de Four Seasons, sobre 32 hectáreas con unos 750 metros de acceso directo a la costa. Contempla 486 viviendas en 220.000 metros cuadrados, más de 65.000 metros de parques y jardines, dos clubes de playa e instalaciones deportivas y culturales. Llega tras ocho años de planificación y trabajo regulatorio, y sus promotores, Immobel y Fort Partners, prevén iniciar la comercialización en 2027. Las estimaciones apuntan a que su construcción generará entre 3.500 y 4.000 empleos.
En el otro extremo de escala está Fairmont La Hacienda, que comercializa la propia Colliers: 31 villas con superficies que van de los 336 a los 1.149 metros cuadrados, todas con jardín, piscina privada y terrazas al mar. Del total de 1.308 unidades del mercado, la consultora calcula que en torno a la mitad estarán ya terminadas, mientras la otra mitad sigue en fases relativamente iniciales de desarrollo o construcción.
Conviene mirar este mercado con las gafas del sector y no solo con las del lujo. La mayoría de estos inmuebles los compran extranjeros que tienen varias propiedades y no residen habitualmente en ninguna, y muchos acaban incorporándose a los programas de gestión de alquiler de la propia cadena hotelera. Dicho de otro modo: son activos que se venden como patrimonio pero se explotan con lógica de estancia flexible y servicio hotelero. Es el extremo alto del Flexible Accommodation, con la misma ecuación que define al segmento y que Gavilanes resume al hablar de un interés creciente por «activos que integran experiencia y rentabilidad en un mismo producto». La diferencia está en la barrera de entrada: ocho años de tramitación para el proyecto insignia explican por qué aquí solo juegan quienes pueden esperar.