El dato aparece casi de pasada al final de una entrevista, pero es el que más dice sobre hacia dónde va el Flexible Accommodation in Spain: Native by Numa, la marca premium del grupo, estrena su primera plaza fuera del United Kingdom y lo hace en Marbella. Lo cuenta Paul Álvarez, director general de Numa in Spain.
Conviene situar quién hace el movimiento. Numa opera hoy más de 11.000 unidades repartidas en 42 ciudades from 15 países europeos, y su última compra sonada fue la de Lisbon Serviced Apartments, con 19 activos en el centro de Lisboa, adquirida mediante una sociedad conjunta con CoRe Capital. Es decir, no es una marca que esté probando suerte: es el operador que ha construido su tamaño sobre la eficiencia operativa y que ahora se abre en abanico por arriba.
Ese es el primer giro. Una compañía que creció explicando que se podía dar un buen servicio sin recepción ni personal en planta lanza ahora una enseña dirigida a la gama alta superior. Es el reconocimiento implícito de que la automatización ya no basta para diferenciarse —la tiene todo el mundo— y de que el margen está en segmentar la oferta.
El segundo giro es más discreto y quizá pese más. Álvarez señala que el grupo mira cada vez más «oportunidades atractivas fuera de los centros históricos tradicionales», allí donde los cambios urbanos y los proyectos de uso mixto están generando demanda nueva. En España, las plazas que menciona son Madrid, Barcelona, Bilbao, Sevilla, Valencia, Málaga, Baleares, Tenerife, Gran Canaria y San Sebastián, elegidas por fundamentos de largo plazo y volumen de viaje corporativo, no por la moda turística del momento.
Que un operador de este tamaño diga en voz alta que se sale del casco antiguo tiene una lectura que la entrevista no hace: los cascos históricos españoles son justamente donde la regulación ha ido cerrando la puerta, con moratorias de licencias y suelo residencial blindado en ciudades como Málaga. Buscar fuera no es solo una intuición sobre nuevos hábitos de viaje; también es ir donde todavía se puede construir producto.
La palanca que lo hace posible es contractual. Numa no se ata a una sola fórmula: trabaja con contratos de gestión, arrendamientos, sociedades conjuntas y compras de cartera, y se sienta indistintamente con fondos de capital riesgo, inversores institucionales, family offices y propietarios particulares. Esa flexibilidad, y no la aplicación móvil, es lo que le permite crecer a esta velocidad.
Debajo de todo está la apuesta demográfica. Los millennials y la generación Z suponen ya dos tercios de su clientela y serán, según las previsiones que maneja la compañía, el 75% de la población activa mundial en 2030. «Estamos diseñando nuestro producto pensando en ellos», resume Álvarez.
Para un propietario español la conclusión es bastante concreta. El operador que llama a su puerta ya no viene con un único modelo debajo del brazo, sino con cuatro formas distintas de estructurar el acuerdo y con marcas para tramos de precio distintos. La conversación deja de ser si el edificio encaja en el producto y pasa a ser cuál de sus productos encaja en el edificio.