Nido Livensa Group, la plataforma europea de alojamiento para estudiantes respaldada por CPP Investments, ha vendido a Ardian cinco residencias universitarias en Portugal: Nido Carcavelos, Nido Ajuda, Nido Santa Apolónia, Nido Estoril y Nido Asprela. Suman 883 camas entre Lisboa y Oporto.
La operación sale de una revisión de toda la cartera tras la integración de Livensa Living en el grupo. Ese análisis identificó en Portugal un conjunto de activos maduros y estabilizados que, según la compañía, habían alcanzado su punto natural dentro del ciclo de inversión. Carlo Matta, consejero delegado, lo presenta como un ejemplo de «recuperación de capital»: liberar recursos de activos que ya rinden para reinvertirlos en nuevas oportunidades de desarrollo y compra.
No es una retirada. El grupo conserva cinco residencias en Coimbra, Lisboa y Oporto y dice seguir buscando operaciones en la península. Y el destino del dinero está explícito: llegar a 25.000 camas en 2031 mediante adquisiciones, nuevos desarrollos y alianzas en sus mercados prioritarios, que son Italia, España, Portugal y Alemania.
El movimiento se entiende mejor al lado de lo que la compañía ha hecho en las últimas semanas, que hemos ido contando. Este verano compró un edificio de oficinas en Florencia para convertirlo en residencia con una inversión de más de 50 millones, y hace unos días abrió en Barcelona su cuarto edificio en la ciudad, con 400 camas. Vende en Portugal lo que ya está estabilizado mientras abre y reconvierte en otros mercados. Es la misma empresa en dos momentos distintos del ciclo.
Ese es el mecanismo que conviene entender, porque se repite en todo el living. Quien desarrolla y opera captura el valor en la fase de riesgo: comprar o reconvertir, llenar el edificio, ajustar la operación. Cuando el activo ya da un rendimiento predecible deja de encajar en su perfil y pasa a encajar en el de otro inversor que busca justo eso, renta estable a largo plazo. Ardian, que en 2025 ya había entrado en alojamiento para estudiantes en Milán junto a Rockfield, es ese tipo de comprador.
Lo vimos hace unas semanas en otro formato con el Mongibello de Ibiza, cuando los fondos vendieron el hotel una vez reposicionado. Aquí ocurre lo mismo con residencias de estudiantes, y la lectura para el Flexible Accommodation es directa: la estabilización es un producto en sí misma. Un edificio lleno, con ingresos consolidados y operación ajustada, vale más que la suma de sus camas, porque abre la puerta a un comprador que no quiere asumir la fase difícil. Y quien sabe llevar edificios hasta ese punto tiene un negocio que se repite: comprar o construir, estabilizar, vender y volver a empezar.