Nido deja de existir como marca. Un año después de fusionar operaciones, equipos y carteras, el grupo resultante de la integración con Livensa Living se presenta bajo una sola identidad, Livensa Group, con la sede en Madrid y 12.415 camas en España, Portugal e Italia.
El reparto de marcas describe bien dónde se ha instalado la frontera del sector: Livensa Living para las residencias de estudiantes y Livensa Studios para el Alojamiento Flexible, es decir, estancias más cortas y contratos más flexibles. Dos rótulos, una misma plataforma operativa y, en la práctica, edificios que se parecen mucho más entre sí de lo que sugieren sus licencias.
El objetivo declarado no ha cambiado: 25.000 camas en 2031, lo que supone duplicar la cartera actual en cinco años. «Unificarnos como Livensa Group es el paso definitivo para construir una plataforma capaz de avanzar más rápido y llegar más lejos en Europa. Lejos de ser un complemento, las residencias para estudiantes son una infraestructura social clave», afirma el consejero delegado, Carlo Matta. La siguiente parada que señala la compañía es Alemania.
Conviene recordar cómo se llegó hasta aquí, porque explica el tamaño. En junio de 2025, Nido firmó la compra de la cartera ibérica de Livensa Living a Brookfield en una operación valorada en 1.200 millones de euros, la mayor del año en residencias de estudiantes; la CNMC la autorizó en agosto. Antes, a principios de ese mismo año, había cerrado otra de unas 3.000 camas repartidas en diez activos de Madrid, Sevilla, Valencia, Lisboa y Oporto.
Y el mes pasado contábamos aquí el movimiento contrario: la venta de cinco residencias portuguesas con 883 camas a la sociedad participada por Ardian y Rockfield. Comprar 1.200 millones y vender 883 camas en el mismo ciclo no es incoherencia, es gestión de cartera: se rota lo estabilizado para financiar lo que viene.
La compañía acompaña el cambio de identidad con una apuesta digital que va de la reserva a la vida diaria en la residencia, y que ha colocado bajo la responsabilidad de Irene Gómez Luque, incorporada el 14 de septiembre como directora de Digital e Innovación.
Hay una lectura de fondo en todo esto, y no está en el logotipo. Un grupo que opera residencias de estudiantes decide que su producto flexible merece marca propia y la pone al lado, no debajo. Eso significa que ya no se trata de rellenar en verano las camas que dejan los universitarios, sino de vender dos cosas distintas al mismo tiempo con una sola estructura de costes. Es exactamente el movimiento que hemos visto este otoño en Episode, que entraba en residencias de estudiantes desde el flexible, y en SmartRental, que opera cuatro marcas para cuatro formatos.
El reto queda del lado operativo. Duplicar hasta 25.000 camas en cinco años con dos productos de estacionalidad opuesta exige que la plataforma aguante, y ahí la señal a vigilar no será el ritmo de compras, sino cuántas de esas camas siguen siendo suyas dentro de tres años y cuántas han pasado a gestionarse para otro propietario.