La oferta de vivienda en alquiler publicada en idealista ha caído un 19% en un mes. En términos absolutos, el portal cifra en 26.531 los anuncios que han desaparecido de su propio escaparate entre el 25 de septiembre y el 25 de octubre, el periodo que sigue a la aprobación de los primeros decretos de vivienda el 29 de septiembre.
Conviene empezar por la letra pequeña, porque condiciona todo lo demás. El dato es de un solo portal, mide anuncios activos y no contratos, y el propio idealista advierte de que se trata de una medición excepcional que habrá que confirmar con las métricas del cuarto trimestre, previstas para principios de 2027. La secuencia normativa tampoco está cerrada: aquellos primeros decretos fueron derogados por el Congreso, el Gobierno aprobó otros dos el 6 de octubre y siguen pendientes de convalidación en la Diputación Permanente.
Hecha esa salvedad, el recuento tiene un detalle que a este sector le afecta de lleno: la metodología incluye tanto el alquiler permanente como el de temporada. Es decir, dentro de esos 26.531 anuncios hay también producto de estancia media, el terreno donde opera buena parte del Alojamiento Flexible. No se publica el desglose entre una y otra modalidad, así que no se puede saber cuánto de la caída corresponde a cada una.
El mapa es llamativamente parejo. El descenso supera el 20% en doce comunidades, con la Comunidad de Madrid y Cantabria a la cabeza (-26%), seguidas de Navarra y Castilla y León (-25%). Por debajo de la media quedan la Comunitat Valenciana (-17%), Andalucía (-16%) y Canarias (-15%), y Baleares es la única que no registra variación alguna.
Por capitales, el ranking lo encabezan ciudades pequeñas donde unas pocas decenas de anuncios mueven el porcentaje: Teruel (-46%), Soria (-37%), Burgos (-36%) y Cuenca (-34%). Entre las grandes, Madrid pierde un 27% pese a no haber aplicado topes de precio, por encima de Barcelona (-25%), que sí los tiene, y de Sevilla (-23%). València cae otro 27%. Y resisten mejor dos plazas conocidas para este sector: Palma (-6%) y Málaga (-11%).
Esa falta de correlación limpia entre topes de precio y caída de oferta es justamente lo que desaconseja atribuir el movimiento a una sola causa, por mucho que el titular invite a hacerlo. Lo que sí encaja es con lo que viene registrándose desde el verano: en el Vitur Forum Madrid de octubre, los profesionales del sector ya advirtieron de que la incertidumbre regulatoria estaba congelando compraventas y contratos, y los notarios han documentado freno en operaciones de empresas y grandes tenedores.
Para el operador profesional, la lectura útil no es el porcentaje, sino hacia dónde va lo que sale del escaparate. Un piso retirado del alquiler residencial no desaparece: se vende, se queda vacío o cambia de uso. Esa tercera salida es la que roza este negocio, y es también la que más vigilan los ayuntamientos. Cuando el dato del cuarto trimestre lo confirme o lo corrija, esa será la pregunta que habrá que hacerle.