El tablero de la inversión inmobiliaria en España se reconfigura para el próximo año, y dos segmentos emergen con una fuerza incontestable: el residencial y el hotelero. Según las últimas previsiones de inversión, estos dos sectores se consolidan como los activos refugio y de crecimiento preferidos por los grandes inversores, marcando una clara hoja de ruta para el capital en 2026.
Una encuesta realizada por CBRE a los principales actores del mercado no deja lugar a dudas. El 51% de los inversores planea destinar su capital al sector residencial. Pero esta no es una apuesta monolítica; el interés abarca todo el espectro del living, desde el build-to-rent (BTR) hasta las diversas modalidades de Flexible Accommodationas the flex livingthe senior living y las residencias de estudiantes. Esta diversificación responde a la creciente demanda de soluciones habitacionales adaptadas a diferentes etapas y estilos de vida.
En segundo lugar, pero con un impulso igualmente notable, se encuentra el sector hotelero, que atraerá al 36% de los inversores. La fortaleza del turismo, la recuperación de las tarifas y la escasez de nueva oferta de calidad lo convierten en un activo altamente atractivo.
¿Qué explica esta abrumadora preferencia por el residencial y el hotelero? La respuesta reside en su resilience y en la solidez de sus fundamentales. Ambos sectores se benefician de una fuerte demanda subyacente, impulsada por factores demográficos y sociales, y han demostrado ser una excelente cobertura contra la inflación.
Aunque otros segmentos como la logística y las oficinas siguen siendo relevantes, han perdido parte del brillo que ostentaban en años anteriores. La cautela, sin embargo, sigue presente en el mercado. Los altos costes de financiaciónthe incertidumbre económica and the riesgos geopolíticos continúan siendo las principales preocupaciones para los inversores a la hora de tomar decisiones.
En este contexto, las estrategias de inversión se vuelven más sofisticadas. Los inversores ya no solo buscan comprar activos prime, sino que también se centran en estrategias de valor añadido (value-add), buscando propiedades que puedan ser reposicionadas o mejoradas para generar mayores retornos. Además, los criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) se han convertido en un factor no negociable, condicionando cada vez más las decisiones de inversión.
El mensaje del mercado para 2026 es claro: el capital buscará refugio y crecimiento en los activos que alojan a las personas, ya sea de forma permanente, temporal o turística. El Flexible Accommodation y la hospitalidad serán los grandes protagonistas.