El pulso del verano turístico español ha latido con fuerza en el sector extrahotelero, que ha cerrado el mes de julio con 24,3 millones de pernoctaciones, lo que representa un sólido crecimiento del 3,8% respecto al mismo mes del año anterior. Este dinamismo no solo refleja una temporada estival robusta, sino que consolida la tendencia de expansión a largo plazo, superando en un 6,7% las cifras registradas en julio de 2019, antes de la pandemia.
El gran protagonista de este dinamismo ha sido, sin duda, el segmento de los apartamentos turísticos. Con un total de 13,9 millones de pernoctaciones, esta modalidad de Alojamiento Flexible ha experimentado un impresionante aumento del 6,1% interanual, confirmándose como la opción preferida para una gran parte de los viajeros. Los campings también han contribuido positivamente, con 8,2 millones de pernoctaciones y un crecimiento del 1,5%, mientras que el turismo rural ha mantenido su atractivo con un ligero incremento del 0,4% y 1,4 millones de estancias. La única nota discordante la han puesto los albergues, que han registrado un leve descenso del 1,8%.
La demanda internacional se reafirma como el motor principal de este crecimiento. De los 24,3 millones de pernoctaciones, 15 millones correspondieron a viajeros no residentes, frente a los 9,3 millones de residentes en España. Esta fuerte tracción del mercado extranjero subraya el atractivo global del Alojamiento Flexible español.
Geográficamente, la distribución del éxito ha sido diversa. La Comunidad Valenciana se ha posicionado como líder en apartamentos turísticos, con 2,8 millones de pernoctaciones. Cataluña ha sido el destino preferido para los campings, acumulando 2,8 millones de estancias. Y Asturias ha destacado en el turismo rural, con 209.103 pernoctaciones, demostrando la riqueza y variedad de la oferta extrahotelera en todo el territorio.
Este crecimiento en volumen no llega solo. El Índice de Precios de Alojamientos Extrahoteleros (IPEXTRA) ha registrado un aumento del 4,2% en julio. Este incremento en el valor de las estancias, sumado al aumento de la ocupación, pinta un cuadro de un sector en plena salud, capaz de atraer a un mayor número de viajeros y, al mismo tiempo, mejorar su rentabilidad. Estas cifras son un testimonio del poder diverso y resiliente del modelo de Alojamiento Flexible en España, que se consolida como una pieza clave de la economía turística estival.