Hay un dato en las cuentas semestrales de GMP que describe el momento del sector mejor que cualquier informe. La ocupación media de sus oficinas en alquiler cayó al 88,02% a cierre de junio, desde el 91,6% con el que terminó 2025. La de su Alojamiento Flexible, en cambio, subió del 93,7% al 94,6%. Dos curvas opuestas dentro del mismo balance.
La socimi creada por la familia Montoro Alemán y participada por el fondo soberano de Singapur GIC ganó 129,3 millones de euros en el semestre, un 13,2% más, con una cifra de negocio de 64,4 millones que crece un 20% gracias sobre todo a la venta de viviendas y parcelas. Los ingresos por arrendamiento, su negocio de siempre, se quedaron planos en 43,2 millones, con un retroceso del 0,24%.
Mientras tanto, la cartera flexible engorda. A los proyectos de Sanchinarro, con 195 apartamentos, y Valdebebas, el mayor con 529 unidades, ambos previstos para 2028, se suman los suelos comprados en enero: una parcela de 12.643 metros cuadrados en Alcobendas para 270 apartamentos y otra de más de 8.000 para ampliar en 171 unidades su activo del Ensanche de Vallecas, las dos con entrada en carga en 2029. Sumados, son 1.165 apartamentos en marcha bajo la marca Truliving, que la compañía presentó hace justo un año y que entonces contábamos aquí.
En el balance, los suelos destinados a este producto están valorados en 65,6 millones y los activos ya construidos en 55, frente a los 2.407 millones que suman sus oficinas. Es, todavía, una esquina pequeña de una cartera de 2.593 millones. Y en junio la socimi refinanció un préstamo sindicado de 645 millones con nueve bancos, aplazando el vencimiento hasta 2033, lo que le da margen para ejecutar ese calendario.
La comparación de ocupaciones merece un matiz antes de sacar conclusiones: un edificio de oficinas y uno de apartamentos no se llenan igual ni se miden igual. El contrato de oficina dura años y cuando se marcha un inquilino deja un hueco grande y difícil de tapar; el apartamento rota cada pocos meses y la ocupación se recompone sola. No es que uno funcione y el otro no, es que fallan de maneras distintas.
Dicho eso, la señal es la que es. El propietario de Castellana 81 y de los centros empresariales Parque Norte y Castellana Norte está metiendo dinero nuevo en apartamentos temporales mientras su negocio principal pierde tres puntos y medio de ocupación en seis meses. No se trata de sustituir un negocio por otro —las oficinas siguen siendo el 93% del valor de sus activos—, sino de compensar un ciclo con otro. Y encaja con lo que viene pasando en Madrid: Valdebebas ya reunía 5.641 unidades flexibles y seis operadores este verano, y GMP quiere añadir 529 más justo ahí.