Málaga va a suspender durante tres años la implantación de nuevos proyectos de apartamentos turísticos y hoteles de todas las categorías en parcelas residenciales. El alcalde, Francisco de la Torre, ha anunciado que el Ayuntamiento convocará un pleno extraordinario para aprobar inicialmente una modificación del PGOU que hará posible la medida, y el freno se activará el día en que el acuerdo se publique en el Boletín Oficial de la Provincia, algo que podría ocurrir en unos diez días.
Conviene leer con atención lo que la medida no toca, porque ahí está la noticia para el sector. Los proyectos hoteleros sobre parcelas de uso terciario y sobre las destinadas específicamente a este tipo de establecimientos podrán seguir proyectándose y tramitándose con normalidad. La puerta que se cierra es la residencial; la terciaria sigue abierta.
Hasta ahora no era así. El PGOU considera el hospedaje un uso alternativo en las parcelas residenciales, de modo que no existe límite alguno para levantar conjuntos de apartamentos y hoteles en solares y edificios de pisos siempre que cuenten con acceso independiente. Esa vía es la que queda suspendida mientras el Ayuntamiento redefine la regulación del uso de hospedaje, un contenido que el alcalde no ha detallado.
La suspensión alcanzará a todo lo que entre en Urbanismo a partir de su vigencia, y también podría alcanzar a los expedientes presentados en los últimos días por lo que el propio alcalde llamó «efecto llamada»: «De los que se hayan presentado en el último momento, Urbanismo verá cuáles podrían seguir adelante y cuáles no. Se verá, pero lo más probable es que no puedan avanzar». Quedan a salvo, eso sí, los proyectos que ya hubieran solicitado licencia o tuvieran iniciado un expediente de planeamiento.
La decisión no llega aislada. En agosto de 2025 el Ayuntamiento ya aprobó una moratoria de tres años a los nuevos registros de alquiler de corta estancia en 43 barrios donde el alojamiento turístico superaba el 8% del parque de vivienda. Lo que hace ahora es extender la restricción a todas las formas de alojamiento turístico sobre suelo residencial, hoteles incluidos, y retirarles la aprobación automática: los promotores tendrán que acreditar que su propuesta aporta un beneficio público más amplio y encaja en el entorno.
«Queremos defender el suelo residencial, conservarlo mientras se hace esa reflexión que nos va a permitir a todos ver cómo hacer compatible el éxito turístico con el suelo residencial», ha argumentado De la Torre, que compareció junto a la concejala de Urbanismo, Carmen Casero, y la portavoz del equipo de gobierno, Elisa Pérez de Siles.
Lo que Málaga está haciendo, en la práctica, es formalizar la separación entre suelo de vivienda y suelo de hospedaje. Y al hacerlo convierte en obligatorio lo que hasta ahora era una elección: desarrollar sobre terciario con licencia hotelera es precisamente el modelo que define al Alojamiento Flexible y lo que le ha permitido crecer sin restar viviendas al parque residencial. La consecuencia previsible es un encarecimiento del suelo terciario bien ubicado, porque pasa a ser la única puerta de entrada a una de las plazas más demandadas de España. Quien ya tenga cartera en ese suelo acaba de ver revalorizada su posición.