Badi y Caterina han firmado su fusión con una cartera combinada de 250 millones de euros en activos bajo gestión y un objetivo declarado: superar las 7.000 unidades operativas de Alojamiento Flexible y Coliving en los próximos cuatro años. La nueva entidad concentrará su actividad en Madrid, Barcelona y Valencia, apoyada en acuerdos con inversores institucionales.
Lo que se une son dos negocios que hacen cosas distintas. Badi aporta una marca residencial digital con un portal que reúne más de cinco millones de usuarios registrados y unos 350.000 activos cada mes, desde estudiantes hasta empresas, que buscan Alojamiento Flexible en varias ciudades a la vez. Caterina pone el otro lado del negocio: experiencia operativa en la gestión de edificios grandes y relaciones comerciales de largo plazo con propietarios nacionales e internacionales.
Esa complementariedad es la tesis de la operación. Un operador con buenos edificios y sin demanda propia depende de los portales y de las plataformas de reserva, que se llevan su parte. Un portal con mucho tráfico y sin producto no controla la experiencia ni el margen. Juntar ambas piezas permite cubrir el ciclo completo, desde que alguien busca alojamiento hasta que lo ocupa y lo paga.
La transacción, todavía en proceso, llega acompañada de una ampliación de capital liderada por Barlon Capital y Meridia, esta última accionista mayoritaria de Caterina desde 2023. Los fondos se destinarán al desarrollo tecnológico, a la incorporación de nuevos clientes institucionales y activos, y a reforzar los equipos internos de ambas compañías. Desde Meridia describen la operación como «el próximo paso adelante en la evolución de la compañía», que convertirá a la operadora en una plataforma de gran escala.
El movimiento coincide con un momento activo para su principal accionista. Meridia, con más de dos décadas de trayectoria y 1.000 millones de euros en activos bajo gestión, está levantando Meridia Fund VI, un vehículo con el que aspira a firmar inversiones por valor de 500 millones de euros, el mayor de su historia, y para el que ha recuperado a Juan Barba como asesor sénior y miembro del comité de inversión.
La fusión apunta a la fase en la que ha entrado el sector en España. Hasta ahora el crecimiento venía de sumar edificios; ahora empieza a venir de sumar compañías, y el criterio para hacerlo ya no es solo cuántas llaves aporta cada una, sino qué parte de la cadena controla. Quien tiene demanda propia negocia en otras condiciones con la distribución, y ahí es donde se decide el margen de un negocio en el que los ingresos por unidad son bajos y el volumen lo es todo. Para los operadores medianos, la lectura es la misma que dejan las últimas operaciones europeas: la escala ha dejado de ser una ambición para convertirse en una condición.