Los datos provisionales del INE de septiembre dibujan dos mercados distintos dentro del mismo país. Andalucía registró 2.153.793 pernoctaciones en apartamentos turísticos, campings, alojamientos rurales y albergues, un 8% más que un año antes, mientras el conjunto de España se quedaba en 14,3 millones de noches, un 1,5% menos.
La brecha se ensancha justo en la modalidad que interesa a este sector. Los apartamentos turísticos andaluces sumaron 1.350.324 noches, casi un 14% más, y concentraron el 62,7% de toda la actividad extrahotelera de la comunidad. En el resto del país esa misma modalidad bajó un 0,8%, hasta cerca de 7,5 millones de estancias. Andalucía aporta ya el 18% de las noches en apartamentos de España, aunque Canarias sigue siendo el primer destino, con más de 2,1 millones.
El motor es claramente exterior. Las pernoctaciones de extranjeros en apartamentos andaluces crecieron un 23%, hasta 822.511, frente al 2,2% de los residentes en España, que sumaron 527.813. En el conjunto de la comunidad, los visitantes internacionales ya representan el 52,4% de las noches extrahoteleras, cuando hace un año no llegaban a la mitad. A escala nacional sucedió lo contrario: bajaron tanto los residentes (-1,3%) como los no residentes (-1,8%).
Hay un matiz en la letra pequeña que conviene no pasar por alto. Andalucía recibió 614.204 viajeros, un 12,6% más, es decir, bastante más de lo que crecieron las noches contratadas. El resultado es que la estancia media se acortó de 3,65 a 3,51 pernoctaciones por viajero: más clientes, pero cada uno por menos tiempo, que es exactamente la rotación que encarece la operativa de cualquier alojamiento y la razón de fondo por la que el Alojamiento Flexible persigue la estancia larga.
Las otras modalidades quedan lejos de ese ritmo: los campings aportaron 575.872 noches (-0,4%), el turismo rural 143.268 (+3,1%, aunque con un 6,2% menos de viajeros, señal de estancias más largas) y los albergues 84.329, un 8% menos. En el acumulado de enero a septiembre, la comunidad reúne 18,41 millones de las 122,09 del país, el 15,1%.
El contraste con lo que contábamos ayer es llamativo, y conviene formularlo con cuidado porque son dos mediciones distintas: una cuenta anuncios activos y la otra, noches vendidas. Pero apuntan en la misma dirección. Las ciudades andaluzas —Málaga con un 1% menos de anuncios, Granada con un 3% y Sevilla con un 3,5%— eran precisamente donde menos oferta se retiraba del mercado, y son ahora las que ven crecer la demanda. Donde la criba regulatoria ha sido más suave, el producto ha seguido llenándose.
Sobre los precios, el INE sitúa el índice de apartamentos turísticos en un 9,8% interanual, el mayor avance de todas las modalidades. El propio dato lleva advertencia incorporada, y la recogemos tal cual: es un índice nacional, no andaluz, y coincidir en el tiempo con la caída de estancias no autoriza a dar lo uno por causa de lo otro.
Queda una cautela de calendario que nadie debería ignorar al leer la serie. Estas cifras son del mes anterior al accidente ferroviario del 28 de octubre en Urda, que interrumpió la alta velocidad entre Madrid y Andalucía. El próximo dato llegará con esa conexión alterada, así que lo que se vea en octubre y noviembre dirá tanto de las comunicaciones como del mercado.