Westwind Capital ha comprado a Merkel Capital tres residencias de estudiantes en Madrid, Granada y Valencia que suman más de 1.400 camas. Es la primera operación del fondo paneuropeo en el mercado español de alojamiento universitario, un segmento que comparte inversor, demanda y buena parte de la operativa con el Alojamiento Flexible. La operación la adelantó El Confidencial.
Los tres activos tienen grados de madurez distintos. El de Madrid, junto al campus sur de la Universidad Politécnica, está dimensionado para 837 camas y ha arrancado el curso 2026-2027 de forma parcial, con 565 plazas en funcionamiento; la segunda fase, de 272, acaba de entrar en construcción. El de Granada, con 293 camas, lleva operativo desde septiembre de 2024 en el Campus de la Salud, junto al Hospital Universitario San Cecilio y la Facultad de Ciencias de la Salud. El de Valencia, con 276 camas en el barrio de Benicalap, no abrirá hasta el curso 2027-2028, y se apoya en la línea 4 del tranvía para conectar con los campus de UV-Burjassot, UV-Tarongers y UPV-Tarongers, en una ciudad con 110.000 universitarios.
Hay un detalle que conviene no pasar por alto: la gestión de las tres residencias se queda donde estaba, en Vibe Stay, la operadora vinculada a Merkel. Cambia el propietario, no quien atiende al residente.
Al frente de Westwind está Daniel Gorzawski, que fue director general de Harrison Street para Europa entre 2015 y 2021, donde participó en el despliegue de la plataforma europea de la gestora estadounidense, y que en 2022 salió para montar su propio vehículo. El comprador se ha apoyado en Arkadis y CMS; el vendedor, en Eastdil y Garrigues.
Para Merkel Capital esta venta cierra un ciclo. La promotora navarra ha colocado toda su cartera de residencias de estudiantes —alrededor de 3.000 camas— en tres operaciones y en menos de doce meses: tres residencias en Sabadell, Pamplona y Sevilla fueron a Greystar, otra en Málaga a un inversor que no ha trascendido, y ahora estas tres a Westwind. En conjunto, más de 320 millones de euros y el punto final a la desinversión de sus dos primeros fondos. El tercero ya está en marcha: quiere captar 250 millones para construir otras 3.500 camas.
Lo interesante es el contexto en el que se ha cerrado todo esto. La rotación se ha completado con la financiación cara y los tipos en máximos recientes, justo el entorno en el que se suponía que una cartera de producto alternativo se quedaba sin compradores. No ha ocurrido: han aparecido tres, y uno de ellos estrenándose en el país.
La lectura para el sector tiene dos partes. La primera es que el ladrillo y la gestión se han separado del todo: el capital compra metros y contrato de operación, y el operador sigue siendo el mismo antes y después de la firma. La segunda es que el promotor especializado ya no aspira a quedarse el activo, sino a construirlo, estabilizarlo y venderlo para volver a empezar con un fondo más grande. Es exactamente el circuito que lleva años funcionando en las residencias de estudiantes y al que el Alojamiento Flexible está llegando ahora, con una diferencia incómoda: aquí las camas se llenan solas cada septiembre.