El mapa de las inversiones inmobiliarias en España está redefiniéndose, y un segmento en particular está brillando con luz propia: las residencias de estudiantes. Este activo, parte fundamental del universo del Alojamiento Flexible, ha desbancado a la vivienda en alquiler tradicional como el destino preferente para el capital inversor, confirmando una tendencia creciente de especialización y búsqueda de modelos más rentables y estables.
Las previsiones para 2024 son contundentes: se espera que el volumen de inversión en residencias de estudiantes alcance los 700 millones de euros, con proyecciones que incluso podrían acercarse a los 1.000 millones de euros. Esto representaría un incremento notable del 40% respecto a los 500 millones de euros invertidos en 2023. Un salto que refleja la confianza del mercado en la solidez y el potencial de crecimiento de este tipo de activo.
La atractiva rentabilidad que ofrecen estas inversiones es un factor clave. Las yields (rendimientos) prime para las residencias de estudiantes se sitúan en un rango competitivo del 4,5% al 4,75%. Este retorno es considerablemente superior al que actualmente se observa en el mercado de la vivienda en alquiler tradicional, donde los rendimientos se mueven entre el 3,5% y el 4%.
Pero no es solo una cuestión de cifras. El sector de las residencias de estudiantes es percibido como «resiliente» debido a una demanda estructuralmente robusta. España cuenta con más de 1,7 millones de estudiantes universitarios, de los cuales un significativo 13% son internacionales, lo que asegura un flujo constante de ocupación. Sin embargo, la oferta actual de camas apenas supera las 115.000, generando un déficit estimado de entre 100.000 y 200.000 camas para satisfacer plenamente la demanda existente. Esta brecha crea un entorno propicio para nuevas inversiones y desarrollos.
La creciente incertidumbre regulatoria en el mercado del alquiler tradicional, exacerbada por normativas como la Ley de Vivienda y las medidas de control de precios, ha desviado el interés de los inversores. Ante un marco legal que puede percibirse como menos favorable o con mayores riesgos, los fondos institucionales, tanto nacionales como internacionales, buscan alternativas más seguras y rentables. En este escenario, el Alojamiento Flexible, que incluye tanto residencias de estudiantes como coliving y otros modelos de media estancia, emerge como un «refugio seguro» para el capital.
La expansión futura de este segmento es prometedora. Se anticipa un continuo desarrollo de nuevos proyectos, especialmente en las grandes ciudades universitarias del país, como Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla y Málaga, que concentran la mayor parte de la población estudiantil y, por ende, la demanda de Alojamiento Flexible de calidad.