La ambición de regular y transparentar el sector del Alojamiento Flexible en España a través del Número de Registro Único de Arrendamientos (NRUA) se está topando con una compleja realidad operativa. StayAlliance, la patronal del sector, ha levantado la voz para denunciar «fallos persistentes» en el sistema de registro, lo que está creando un escenario de incertidumbre y paralización para miles de propietarios.
La situación es crítica: un número considerable de solicitudes para obtener el NRUA permanecen en estado de «pendiente de verificación». Reportes recientes indicaban que más de 176.000 solicitudes se encontraban en este limbo administrativo, lo que impide a estos apartamentos de Alojamiento Flexible anunciarse legalmente en plataformas esenciales como Airbnb o Booking.com, que ya están eliminando los listados que no cumplen con el requisito.
Los problemas señalados por StayAlliance son diversos y preocupantes. Incluyen fallos técnicos en la plataforma de los Registradores de la Propiedad, como caídas del sistema y una lentitud exasperante en el procesamiento de las solicitudes. A esto se suma una alarmante falta de claridad y uniformidad en los criterios aplicados por las autoridades autonómicas y locales para la concesión del número, generando confusión y barreras adicionales para los propietarios que buscan operar dentro de la legalidad. La distinción entre un número provisional y uno definitivo, y los requisitos para cada uno, sigue siendo un punto de fricción.
Esta situación afecta desproporcionadamente a los pequeños propietarios y arrendadores, quienes constituyen la vasta mayoría del mercado de Alojamiento Flexible en España. Miles de ellos, a pesar de haber iniciado el proceso de registro, se encuentran con las manos atadas, incapaces de operar en el pico de la temporada de verano. La patronal estima que alrededor de 250.000 propiedades podrían estar afectadas por esta situación, incapaces de comercializarse con normalidad.
StayAlliance ha exigido «soluciones inmediatas» y «claridad» para evitar lo que consideran un «daño irreversible» al sector y, por extensión, a la imagen turística de España. La paradoja es que una medida concebida para combatir la oferta ilegal está, en su implementación, perjudicando a aquellos operadores que precisamente buscan la vía legal y la transparencia.
El sector del Alojamiento Flexible es un motor económico clave, y su paralización, incluso temporal, tiene implicaciones significativas para la economía local y la oferta turística del país. La llamada de StayAlliance es un recordatorio de que la eficacia de la regulación no solo reside en su diseño, sino, fundamentalmente, en una implementación fluida y coherente que no castigue a los operadores que cumplen con la ley. El tiempo apremia, y la claridad en los procedimientos es ahora más necesaria que nunca.